Casa del Corregidor, cárcel y carnicerías reales, CuencaListado

Elemento arquitectónico

Casa del Corregidor, cárcel y carnicerías reales

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Este compuesto edificado representa una de las muestras más importantes del patrimonio de la ciudad, con su estructura originaria en tres niveles descendentes impuesta por la topografía misma: la vivienda de los corregidores en los dos pisos más altos, dando a la calle de Alfonso VIII; la planta de rasante con entrada desde esa calle como charnela entro lo alto y lo bajo, con la audiencia, la vivienda del alcaide y el arranque de las dos escaleras respectivas de subida y bajada; y las celdas y las carnicerías reales en los cinco pisos inferiores, estas últimas debajo de las cárceles y con entrada independiente desde la calle de Santa Catalina.

El edificio que hoy vemos ofrece en lo esencial de sus estructuras una historia compleja entre los siglos XVI y XVIII, que son los que inicialmente más interesan. La primera coyuntura constructiva se fecha a mediados del siglo XVI y queda bien documentada en 1565, cuando Van den Wyngaerde representó el edificio en su vista de Cuenca desde el este. No existía entonces la sección más baja que da a la calle de Santa Catalina pero el prisma compacto que muestra coincide con el actual, aunque era un poco más estrecho y la fachada a la calle de Alfonso VIII tenía un piso menos.

Tras distintos reparos en el curso del tiempo, otra coyuntura clave corresponde a la época del corregidor Juan Francisco Luján y Arce, que en 1728 encargó al arquitecto Luis de Arteaga (o Artiaga) la elaboración de un proyecto de envergadura. Éste, y no José Martín, fue entre 1728 y 1733 el verdadero artífice de la casa del Corregidor, incluida la fachada que es la seña de identidad del conjunto y una de las más notables de la arquitectura civil conquense. Sus tres plantas ofrecen vanos de sillería, tres fajas asimismo de piedra labrada como división de los altos, balcones de hierro en el piso noble y rejas en la planta baja. Un claro antecedente lo constituye la fachada este del hospital de Santiago, que diseñó Francisco de Mora y cuyas obras se contrataron en 1608. Arteaga aumentó la fachada primitiva en anchura y altura y dejó en el interior espacios tan estremecedores como las dos impactantes celdas abovedadas, todo un símbolo claustrofóbico de las cárceles del Antiguo Régimen.

Tres décadas después se declaró de modo sorprendente la ruina de parte del edificio y tuvo lugar una nueva intervención entre los años 1769 y 1771. Ahora sí intervino con sus trazas José Martín, al que hasta el presente los estudiosos adjudican erróneamente las trazas de toda la casa del Corregidor. Actuó como un eficaz maestro de obras al reemplazar las partes arruinadas, pero la autoría de Arteaga sobre lo esencial del edificio no sufre alteración alguna.

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