Iglesia y Convento de la Concepción Franciscana, CuencaListado

Elemento arquitectónico

Iglesia y Convento de la Concepción Franciscana

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Un escrito de 24 de septiembre de 1498 expresa el deseo de Alvar Pérez de Montemayor y Juan de Cabrera, capitulares de la catedral de Toledo, de fundar en Cuenca un monasterio de monjas de la Concepción. Fue luego don Alvar el que acometió el proyecto en solitario, como prueban distintos documentos. El 2 de octubre de 1504 firmó la escritura definitiva de donación, construidas por completo la iglesia, el claustro y las dependencias conventuales, cerrado todo ello, con la huerta anexa, por un muro. La portada renacentista de Pedro de Alviz, de hacia 1540, es el elemento conservado más importante de la iglesia del siglo XVI, aunque haya sido reconstruida varias veces en las pilastras laterales. Más antiguos aún son los dos escudos del fundador con las armas de Teruel y Montemayor, encastrados uno junto a la portada y el otro en la fachada lateral de la iglesia. Parte de las estancias conventuales pertenecen asimismo a esta etapa primigenia, como el patio trapezoidal de pies derechos y zapatas de madera, las casi impenetrables puertas dobles de madera, el antiguo pozo, la sugestiva escalera de mamperlanes y otros ámbitos. En el muro de calicanto que corre a lo largo de la calle de la Puerta de Valencia cuelga un escudo episcopal con las armas de los Cabrera. El grosor de ese muro, que pasa con amplitud del metro y medio, le confiere al convento aspecto casi militar y resulta bien indicativo de que don Álvaro quiso construir una verdadera fortaleza protectora para las concepcionistas.

La iglesia experimentó una completa renovación en el siglo XVIII. La escritura correspondiente lleva fecha de 1768, encomendándose la construcción a José Martín y a otros dos maestros, Agustín López y Pedro Merino Torre. La confluencia de estos tres nombres ha originado a veces dudas en algunos estudiosos, pero las trazas fueron sin duda concebidas por José Martín. El turolense dejó en la iglesia de las concepcionistas franciscanas de Cuenca uno de sus mejores espacios creativos y dinámicos. Resulta notable el efecto sorpresivo de transitar el vestíbulo de entrada, con su bóveda a tan baja altura, y sentirse inmersos en la dilatación curva de la nave de planta y cúpula elípticas. Se genera así una doble visualización, bien longitudinal hacia el ámbito cuadrangular del presbiterio, o ascensional hacia la robusta cúpula sobre pechinas. Se prueba así una vez más el aprendizaje de José Martín en la arquitectura dieciochesca madrileña, incluidas algunas realizaciones de su admirado Ventura Rodríguez. En cualquier caso no cabe olvidar, desde la planta al concepto espacial, el ejemplo tan próximo de la iglesia de las Petras de Cuenca, trazada por Alejandro González Velázquez y también a la madrileña al fin y al cabo, en cuya construcción material participó el mismo Martín.

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