Iglesia y Convento de Nuestra Señora de la Merced, CuencaListado

Elemento arquitectónico

Iglesia y Convento de Nuestra Señora de la Merced

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Es el ejemplo más importante en Cuenca de un fenómeno muy característico de la España de los siglos XVII y XVIII, de cesión de casas patricias de verdadera enjundia a órdenes religiosas para transformarlas en conventos. En 1685, doña Nicolasa Hurtado de Mendoza, XII duquesa de Nájera y X marquesa de Cañete, donó a los mercedarios calzados las casas Nuevas, una de las dos secciones en que se dividía el extenso complejo arquitectónico de su linaje en el barrio del Alcázar. El primitivo monasterio se encontraba entonces ubicado en la zona de la Fuensanta.

Resulta imprescindible saber cómo se define desde la Baja Edad Media el entero compuesto arquitectónico de los Hurtado de Mendoza, para entender de qué manera se adaptó el edificio para convento. Lo definían dos núcleos independientes divididos por la calle de subida al Alcázar, aunque un pasadizo elevado sobre la vía pública, un pontido, los unía en altura: las casas Antiguas, que iban desde la plaza de la Merced, entonces denominada del Marqués, a la calle de la Zapatería; y las casas Nuevas, que desde la misma plaza asomaban a las abruptas vertientes que caen al río Júcar. En 1685, las Antiguas seguían siendo habitables y pertenecientes al mayorazgo de doña Nicolasa, pero las Nuevas se encontraban abandonadas y sin tener ya condiciones de habitabilidad (lo cual no impidió que se valorasen en la elevada cantidad de 436.000 reales de vellón).

La escritura de donación va fechada en Madrid, donde la marquesa habitaba su palacio próximo a la plaza de la Villa y colindante con el edificio del ayuntamiento. Los mercedarios iniciaron de inmediato las obras para adecuar las casas Nuevas a convento, en un largo proceso constructivo según los medios económicos lo iban permitiendo. En la primera fase, y en contra de lo que se ha creído, el edificio se aprovechó en lo posible al establecer las dependencias necesarias, lo cual es evidente desde la estructura de muros a los antepechos del patio. Una fecha clave es la del 21 de septiembre de 1714, cuando se celebró la solemne procesión de traslado de la imagen de la Virgen de las Mercedes a la iglesia recién concluida. Después, en 1760, se cerró el proceso con el cuerpo agregado que llega hasta la Ante-plaza, en la que domina su imponente fachada.

El templo, de una nave y con la primera cúpula elíptica documentada hasta el presente en la ciudad, refleja en su sencillez y rigor decorativo el espíritu de las iglesias conventuales de la época. De un concepto más barroco es el balcón de la tribuna de los patronos. La portada, quizá de fray Domingo Ruiz, es una de las más originales de Cuenca, aunque han sido destruidas todas las esculturas que albergaban sus hornacinas.

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