Iglesia y Convento de San Pablo, CuencaListado

Elemento arquitectónico

Iglesia y Convento de San Pablo

Audioguía

¿Cómo llegar?

desde mi ubicación actual
Distancia
—
Tiempo estimado
—

Información

Este edificio cuenta entre los monumentos en verdad sobresalientes de Cuenca, tanto por ofrecer una potente escenografía en el paisaje de la hoz del río Huécar como por contener un muestrario evolutivo de calidad desde el estilo gótico al barroco. Fue fundado en 1523 por el canónigo Juan del Pozo. Del siglo XVI perduran en buen estado tanto la iglesia, que ofrece los caracteres correspondientes al tipo de iglesia popularizado en la época de los Reyes Católicos, como parte de las estancias conventuales que surgieron a partir de 1533 en torno a un patio cuadrangular de arquerías de medio punto sobre columnas. Fueron sus principales artífices Juan y Pedro de Alviz. En 1525, el maestro Pedro de Oñate contrató y trazó la primera portada de la iglesia, para la que el imaginero Elmo de Horn se comprometió en 1532 a tallar varias esculturas. En esta última fecha se hallaba concluido lo básico de la iglesia, como testimonia la ornamentación de azulejos del altar mayor, contratada en enero de 1533 por Juan Pulido.

Es muy intensa la presencia barroca en San Pablo. La portada de la iglesia, que reemplazó hacia 1755 a la primitiva del gótico isabelino, es monumental y de una originalidad extrema. Es probable que ninguna otra de la ciudad pueda compararse con ella. No menos interesante que su diseño tan geométrico es la iconografía que muestra, con el primer cuerpo dedicado a la orden dominica y el segundo a la Inquisición, tan vinculada con el convento a través del cabildo de san Pedro Mártir. En 1753 se tabicó el claustro, como uno de los ejemplos más interesantes de las secuelas climáticas sobre los monumentos conquenses. Este cerramiento puede atribuirse a fray Vicente Sevila.

La antigua sacristía, ahora bar del parador de Turismo, es otro de los espacios barrocos del convento de San Pablo. La estructura de muros debe de ser la del siglo XVI, al que pertenece asimismo la portada plateresca de acceso. La techumbre original, seguramente un bello alfarje de madera en su color como los de la sala capitular y el refectorio, se ocultó a mediados del Setecientos con una bóveda esquifada plana que decoran rocallas y medallones con pinturas. Es probable que la colocación de esta bóveda tuviera también que ver con la climatología adversa de aquel tiempo, dentro de la denominada Pequeña Edad del Hielo. Su anónimo autor tal vez fuera José Martín, al que desde luego se le debe la traza de la capilla de la Virgen del Rosario de la iglesia. Típicamente suyo es el concepto espacial del interior, en el más puro barroco dinámico, con la cúpula elíptica y los muros cóncavos que la soportan. El efecto de contracción y dilatación es de lo más borrominesco del catálogo del arquitecto turolense.

Puntos de interés cercanos