Iglesia y Hospital de Santiago, CuencaListado

Elemento arquitectónico

Iglesia y Hospital de Santiago

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El hospital de Santiago nació al tiempo de la ciudad cristiana misma y, en una admirable trayectoria, ha prolongado su actividad asistencial durante más de ocho centurias. Quedan muchas cosas por saber de su compleja evolución histórica, aunque los elementos conservados permiten distinguir tres fases arquitectónicas principales que destacan entre las restantes. La primera remite a una amplia reconstrucción del siglo XVI, con un patio que estructura cuatro alas circundantes. Es adintelado en sus dos plantas, con columnas en la baja y pies derechos en la alta; todo ello concordante con la tipología de hospitales de planta claustral.

La segunda etapa se fecha en el primer tercio del siglo XVII, con un ambicioso proyecto de engrandecimiento y monumentalización del cuarto oriental. Antes de dos plantas, pasó a tener tres. En su fachada, que da a la ciudad intramuros, la modestia de los materiales que la definen no puede ocultar su importancia en el proceso evolutivo de la arquitectura local. La trazó Francisco de Mora antes de noviembre de 1608, con fajas horizontales de piedra para separar los pisos y balcones de hierro estrictamente simétricos respecto de la calle-portada central. El arquitecto del rey, que fue uno de los grandes creadores de la fachada balconada post-herreriana en la arquitectura española de hacia 1600, introdujo en Cuenca un modelo, con porte casi palaciego, que alcanzará un dilatado recorrido hasta llegar al siglo XX.

La misma trascendencia encontramos en la tercera fase, con la iglesia reconstruida de nueva planta con diseños elaborados por José Martín de Aldehuela en 1763. Los revisó José de Castañeda, profesor de Geometría de la Academia de San Fernando, con observaciones que se enviaron a Cuenca en el otoño de ese mismo año. La cabecera, que mira asimismo hacia la ciudad, se acopla de modo armonioso a la fachada de Mora, generando un escenario ya propiamente barroco de gran eficacia visual. El interior, centrado por una cúpula sobre pechinas, es de gran belleza, dominado por el movimiento en un ritmo continuo de líneas curvas. Evoca en determinados aspectos conexiones estilísticas con la sacristía de los Caballeros de Santiago, anexa a la iglesia del convento madrileño de las Comendadoras, y con esta misma, a la que también le debe algo Francisco de Moradillo al diseñar la mencionada capilla. Al pie de esa fachada oriental, en un continuo de hospital e iglesia, se genera una pequeña plaza, que podría convertirse en uno de los más sugestivos espacios urbanos de Cuenca. Tampoco se olvide que desde este punto ofrece la ciudad alta una de sus más bellas perspectivas.

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